Siempre me he considerado obsesivo/compulsivo para muchas cosas, y siempre por etapas. Pasa un tiempo donde le presto demasiada atención a algo, pero en cuanto se vuelve repetitivo, pierdo el interés y a buscar otra cosa en que enfrascarme.
Ahorita es el turno de mi carro. Mi madre, la elegida, y otros cercanos me dicen que ya convertí el carro en mi nuevo fastidio. “Tiene un ruido”, “Tengo que comprarle esto”, “Le falta lo otro”, “Quiero que sea así” y bla bla bla…
Aunque el Zen me dice que no debería pararle tantas metras a los objetos, siempre me entretiene mucho poner todo lo que encuentro a “tono” y tratar de llevarlo al nivel “óptimo”.
Lo bueno, se supone que hago durar más las cosas, lo malo, que mientras estoy en el punto obsesivo, suelo fastidiar mucho a todos los involucrados